Alyansa Tigil Mina (ATM)
Por los derechos del hombre y de la naturaleza
Alyansa Tigil Mina (Alianza Contra la Minería o ATM) es un movimiento filipino de ONG y organizaciones sociales que defiende los derechos de las comunidades locales y la naturaleza. A través de campañas y cabildeo destacan los efectos a largo plazo del sector minero. Lo que estos últimos ven como un motor de desarrollo, ATM lo expone como una fuente de conflicto.
La minería no es sinónimo de desarrollo económico
ATM es una organización nacional y para su trabajo de lobby se apoya en las acciones de 25 “Sitios de Lucha”, es decir, las 25 comunidades que resisten a los proyectos mineros a gran escala. Estos proyectos dañan su medio ambiente, los enfrentan entre sí y minan sus medios de vida. ATM responde a las necesidades específicas de estos grupos de acción con asistencia jurídica, capacitación, misiones de investigación, contactos políticos, acciones mediáticas y más. Junto con otras organizaciones ambientalistas y de derechos humanos, ATM quiere convencer a los responsables políticos de que sólo un enfoque racional de la minería tiene futuro en el desarrollo sostenible del país.
Por eso la ATM elaboró una ley minera alternativa. Esto no sólo protege el medio ambiente, sino también los derechos de las comunidades locales. Una ventaja adicional: la ley garantiza que los ingresos provenientes de la minería regresen en mayor medida a la población local.
8 millón de firmas
Una de las campañas más exitosas de ATM fue la de recolectar 8 millones de firmas para una petición. Esta petición pide al gobierno proteger mejor las áreas ambientales valiosas de la minería. Entre ellas se incluyen bosques tropicales y pequeñas islas con una rica biodiversidad, que califican como "zonas prohibidas" para la minería u otras actividades importantes.
Durante años estuvo prohibida la minería a cielo abierto para nuevos proyectos. En la práctica, esto significa que apenas se han aprobado proyectos nuevos. Al final de su mandato, el presidente Duterte levantó esta prohibición. Esto es una bofetada para organizaciones como ATM, pero siguen luchando por una gestión racional de los recursos naturales.