La ciudad congoleña de Goma rodeada por rebeldes: “Se necesitan puentes aéreos, evacuaciones y acciones urgentes”
23 de febrero de 2024
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Con sus dedos en forma de pistola apuntando a su cabeza, la mano sobre su boca y el impactante mensaje “Detengan el genocidio”, Romelu Lukaku recientemente puso de relieve el creciente conflicto en el este del Congo. Desde entonces, la situación ha escalado a un nivel particularmente crítico ya que los rebeldes del M23 han rodeado Goma y la ciudad de millones de habitantes ha quedado aislada del mundo exterior. 11.11.11 pide medidas drásticas: un puente aéreo, evacuaciones y acción urgente del Consejo de Seguridad de la ONU.
En las últimas semanas, el conflicto en el este de la República Democrática del Congo (RDC) se ha intensificado visiblemente. Tras intensos combates, los rebeldes del M23 han rodeado completamente la ciudad de Goma, en el este del Congo. Esta nueva ofensiva comenzó hace tres semanas. En 2023, el informe de expertos de la ONU ya expuso cómo Ruanda apoya al M23. La velocidad de la ofensiva del M23 también se atribuye en parte a los recientes refuerzos y al moderno equipo bélico procedente de Ruanda. Varias personas ya han resultado gravemente heridas en atentados con bombas en los alrededores de la ciudad. La instalación de modernos misiles aire-tierra cerca de Goma ha cambiado el rumbo militar, permitiendo a los rebeldes dominar el espacio aéreo. Esto complica las acciones de respuesta del ejército congoleño y de la fuerza de mantenimiento de la paz de la ONU, mientras que las personas desplazadas en la zona ocupada son inaccesibles a los trabajadores humanitarios y a los suministros de alimentos. Sólo en las últimas semanas, 250.000 congoleños han huido de Kivu del Norte e Ituri. En total, un total de diez millones de congoleños se han visto desplazados, siete millones de los cuales son desplazados internos.
La UE añade leña al fuego
Las crecientes tensiones no sólo se sienten en el este del Congo, sino que también dominan la Asamblea General de Jefes de Gobierno de la Unión Africana. El sábado 17 de febrero, surgió una acalorada discusión entre el presidente congoleño, Félix Tshisekedi, y su homólogo ruandés, Paul Kagame, sobre la continua inseguridad en el este del Congo. La consulta entre ambos debía conducir a un acuerdo, pero rápidamente degeneró en un enfrentamiento a gritos. No se logró ningún progreso constructivo y los líderes se separaron sin más anuncios públicos, aunque el conflicto creciente continúa cobrándose víctimas.
Unos días después de este impasse, la UE firmó un memorando de entendimiento “para una mayor cooperación en el comercio de materias primas críticas” con Ruanda. Mientras muchos congoleños acusan al gobierno ruandés de robarles sus recursos naturales, la propia UE condenó enérgicamente la participación de Ruanda en el conflicto del este del Congo en julio del año pasado. Una decisión de la UE que tendrá consecuencias nefastas para las ya muy difíciles conversaciones de paz y podría añadir leña al fuego. Por tanto, la protección de los intereses comerciales europeos y del suministro de materias primas tiene prioridad sobre la garantía de la seguridad de los ciudadanos. Un gran error diplomático. La colaboración también está causando revuelo interno. La representación de la UE en Kinshasa y varios Estados miembros, incluida Bélgica, intentaron en vano impedir la firma. La UE había sido criticada anteriormente cuando aprobó 20 millones de euros en apoyo a una operación del ejército ruandés en Mozambique.
Los congoleños salen masivamente a las calles
La hostilidad entre Ruanda y el Congo se está filtrando en las reivindicaciones de los activistas. Quieren que el Congo se retire de la Comunidad de África Oriental (CAO), cierre sus fronteras con Ruanda y rompa las relaciones diplomáticas con sus supuestos aliados. Pero el enojo es más amplio: en varias ciudades estaba presente un claro sentimiento antioccidental.
Miles de congoleños salen a las calles para exigir un avance. Sobre todo en las ciudades de Goma y Bukavu, los manifestantes vestidos de negro llevan pancartas con mensajes como "être silencieux, c'est être cómplice".
Sigue siendo urgente la necesidad de una acción internacional
Mientras la UE y las potencias occidentales complican la situación, los llamamientos a la acción internacional se hacen cada vez más fuertes. Junto con el gobierno congoleño, la ONU pidió la movilización de 2,6 millones de dólares para su plan de respuesta humanitaria de 2024 para satisfacer las numerosas y crecientes necesidades.
En 2023, el plan de respuesta que solicitaba 2,25 millones de dólares solo se financió en un 40%. Esto convierte el conflicto en el Congo en una de las crisis menos financiadas del mundo. Una respuesta internacional coordinada y rápida puede marcar una gran diferencia.
Esta situación crítica requiere más medidas drásticas: un puente aéreo para entregar ayuda humanitaria, evacuaciones, acción urgente del Consejo de Seguridad de la ONU y un alto el fuego. La Unión Europea no puede bajo ninguna circunstancia continuar su acuerdo sobre materias primas con Ruanda en este contexto. El pueblo congoleño exige paz y perspectiva; corresponde a la comunidad internacional reforzar ese mensaje.